Aunque en general la constipación
no es un trastorno grave, también puede ser
un síntoma de algún trastorno más
serio. Por ejemplo :
Síndrome de intestino irritable, diverticulosis,
cáncer de colon, diabetes, mal de Parkinson,
esclerosis múltiple, depresión.
En todo caso, para el diagnóstico y tratamiento
de la constipación es recomendable consultar
con su médico.
Hemorroides:
Son várices ubicadas
en el ano. Son causadas por hacer demasiada fuerza
para evacuar el intestino. Las hemorroides en sí
mismas no generan constipación, pero transforman
la evacuación del intestino en un momento
muy doloroso por lo que quienes las padecen tratan
de ignorar el reflejo evacuatorio.
Tratamiento:
Pueden realizarse baños tibios en la bañera,
o utilizar alguna crema específica en el
área afectada.
Fisura anal:
Esta complicación consiste en la presencia
de rasgaduras de la piel que rodea el ano. Estas
se producen cuando las deposiciones duras fuerzan
el músculo de los esfínteres. Como
resultado, puede aparecer sangrado rectal el que
se presenta como líneas de color rojo brillante
en la superficie de las heces.
Tratamiento:
Estiramiento de los esfínteres o intervención
quirúrgica para retirar tejido o piel en
el área afectada.
Impacto fecal:
Consiste en la acumulación tan compacta de
materia fecal de consistencia dura en el intestino
y en el recto que el normal reflejo evacuatorio
del colon no es suficiente para despedir las heces.
Generalmente ocurre en niños y en personas
mayores.
Tratamiento:
Se puede ablandar con aceite mineral tomado por
boca y una enema. Una vez que se ha ablandado el
impacto, el médico puede romper y extraer
parte de la materia fecal endurecida mediante la
inserción de uno o dos dedos en el ano.
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