Prevención

¿Te vas de viaje?

El viajar y permanecer un período fuera de nuestras casas, así sea por vacaciones o por trabajo, suelen traer aparejados varios cambios de hábitos.

 

Algunos de estos cambios, como el tipo de comida, el agua, los horarios, etc., pueden afectar al normal funcionamiento de nuestro organismo y en especial del intestino, aumentando los riegos de sufrir constipación.

 

Para prevenir y estar preparado por si este problema se manifiesta,  podés tener en cuenta algunos consejos básicos y sencillos, que te ayudarán a evitar los incómodos síntomas de la constipación y así disfrutar de tu viaje sin preocupaciones.

 

  • Hidratate durante el día:
    Tomar  un mínimo de 1.5 litros diarios de líquido ayuda a ablandar las heces y favorece el tránsito intestinal.
    Es por esto que durante los viajes es primordial estar atento a la hidratación, podés tomar agua, infusiones, o bebidas dietéticas, no solo con las comidas, sino a lo largo del día. Evitá el café y el alcohol.En muchos lugares el agua potable es distinta a la de nuestro lugar de origen y el tomarla puede traer consecuencias para nuestro organismo.
    Una recomendación particular es que prestes especial atención al origen del agua, optá siempre por agua mineral y nunca tomes de la canilla. Pedí la bebida fría del refrigerador, no la enfríes con hielo que desconozcas el origen.

 

  • Realizá un mínimo de 4 comidas diarias:
    Con varias comidas al día el sistema digestivo trabaja más seguido, estimulando el tránsito intestinal.
    Muchas veces en los viajes, con los cambios de horario y distraídos por los recorridos, solemos no cumplir con las 4 comidas diarias. Si no te es posible respetarlos, es importante que lleves colaciones ricas en fibras como frutas frescas o secas, cereales, etc.

 

  • Incorporá mayor dosis de fibras en las comidas:
    En los viajes solemos no llevar una dieta ordenada, comemos en distintos horarios, en restaurantes   y, si vamos a lugares con costumbres muy distintas, es posible que queramos probar platos típicos con ingredientes que no son habituales en nuestra dieta,  esta variación en la alimentación hacen que el tránsito intestinal sea más lento.

 

  • Aumentar el consumo de fibras ayuda a equilibrar la dieta y estimula el intestino.
     Para incorporarlas considerá las siguientes recomendaciones:
  • Agregá al desayuno cereales (en forma de copos, panes o galletas) y  frutas (frescas o exprimidas).
  • Incluí en los almuerzos y las cenas una porción de verduras y hortalizas (frescas o cocidas)
  • Respetá tus horarios:
    No estar en nuestras casas durante un período largo de tiempo, nos obliga a adaptarnos a otros horarios y otros ambientes: debemos ir a otros baños que no son el nuestro, nos sentimos incómodos, o nos da vergüenza, e inhibimos el reflejo evacuatorio, conducta que favorece la constipación.
    Para evitar estas situaciones, creá una rutina para tus días de vacaciones: intenta ir al baño todos los días en un mismo horario en cual no estés con apuro, tomáte tú tiempo.
    Y tené siempre presente acudir al baño en el momento que el organismo te lo pida, no lo dejes para después.

 

  • Mantenete con actividad:
    Realizar actividad física favorece el normal funcionamiento de nuestro intestino,  por lo que es importante planificar vacaciones activas y evitar el sedentarismo.
    Para tus vacaciones, armá programas que te permitan recorrer los lugares caminando o andando en bicicleta, al menos 20 minutos por día; o realizá algún deporte al aire libre como nadar, jugar al tenis, esquiar, etc.

 

  • Podés recurrir a algún tipo de laxante
    Si las medidas anteriores no funcionan, podés llevar para tu viaje un laxante que te haya recomendado tu médico y/o farmacéutico.
    Cuando regreses retoma a tu rutina habitual y controla que tu intestino vuelva a actuar regularmente, sino consulta con tu médico.
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